Río verde o Cemento gris | William Zabarburú

04 Noviembre 2016

RÍO VERDE O CEMENTO GRIS:
LOS DESAFÍOS PARA RECUPERAR EL CENTRO HISTÓRICO EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA NUEVA LIMA
Por William Zabarburú

 

Encuentro de dos mundos. Una valla metálica separa a la Comunidad Shipibo-Konibo de Cantagallo y las obras del Proyecto Vía Parque Rímac.
Foto: Paulo Afonso.

Los ciudadanos de Lima hemos sido informados que la Municipalidad Metropolitana de Lima- MML ha decidido construir un baipás entre las avenidas 28 de Julio y Arequipa, que será financiado con los fondos del fideicomiso del proyecto Río Verde, que ha sido clausurado. Interrogado el alcalde Castañeda por las razones de esta decisión y el destino de la Comunidad Shipibo-Konibo -uno de los beneficiarios del proyecto-, lo justificó, porque la gestión anterior “no hizo nada”.
El presente artículo da cuenta de lo avanzado en Río Verde desde una aproximación de ciudad que busca ser democrática, inclusiva y sostenible; distinta a la clásica visión tecnocrática del fierro y el cemento, que parece estar de regreso.

UN CENTRO CON PROBLEMAS HISTÓRICOS
Los que vivimos en esta megaciudad sufrimos su centro histórico y nos duelen los problemas que lo empobrecen, deterioran y vuelven hostil a los que lo caminan y habitan.
Aquel que pretenda viajar de Lima Este al puerto del Callao, demorará más de 50 minutos, perdiendo tiempo y ganando estrés cotidiano. Quien trabaja en el centro de Lima y viva en San Juan de Lurigancho, perderá más de una hora para regresar a casa, porque las vías de ingreso (Puente Nuevo y el Malecón Checa) colapsan. Mientras espera largos minutos en el nudo de la plaza de Acho, respirará monóxido de carbono y concentración de polvo atmosférico sedimentado, que es más de tres veces lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud.
Si miramos a los costados del Río Rímac1 o recorremos su curso, veremos su muerte lenta cotidiana, contaminado con residuos sólidos, desechos industriales2 y convertidas sus riberas en botaderos de basura. Si nos desplazamos por la margen izquierda, en dirección de la avenida Morales Duárez, compartiremos el drama de muchas familias que alguna vez invadieron espacios públicos para autoconstruir sus viviendas encima de taludes deteriorados por los años y procesos de erosión que hoy ponen en alto riesgo su seguridad. Si nos desplazamos por la margen derecha mirando a Barrios Altos, encontraremos a una población encajonada, tugurizada, sin áreas de seguridad y falto de áreas deportivas. 
En síntesis, una ciudad que, terminando su plaza de Armas, vive a espaldas de su río, observa impávida el deterioro de sus áreas públicas y está desconectada y desarticulada.

 

Vista del Centro Histórico de Lima desde el Cerro San Cristóbal.
Fuente: AOZ Arquitecto y Urbanista.

Fotomontaje del proyecto Río Verde.
Fuente: AOZ Arquitecto y Urbanista.

LÍNEA AMARILLA Y LOS LÍMITES DE UNA SOLUCIÓN VIAL
Buscando soluciones a estos problemas, el 12 de noviembre de 2009 se firma el contrato de Concesión Público-Privado entre la MML y Linea Amarilla-LAMSAC para dar nacimiento al Proyecto Vial Línea Amarilla, con una inversión de 500 millones de dólares. Esta megaobra busca conectar el Callao con trece distritos de Lima mediante la construcción de nueve kilómetros de un túnel bajo del río Rímac, diez viaductos, dos baipases, intercambios viales y puentes peatonales.
Pero el Proyecto adolecía de diversos problemas estructurales: poniendo el acento en la conexión vehicular, estaba ausente el componente ambiental; el río como acceso y no como eje integrador, la población de las márgenes, tratados como afectados y no como beneficiarios preferentes, sin un Programa de Compensación y Reasentamiento Involuntario -PACRI- y sin licencia social.
El contrato de concesión, en la cláusula 5.4, estableció como criterio para la valorización y compensación de las viviendas afectadas en aquellos inmuebles que cuentan con títulos de propiedad: 200 dólares el m2 por área construida y 70 dólares por m2 de terreno sin construir. Inmuebles que no cuentan con títulos de propiedad y que se encuentren en zona de riesgo o en derecho de vía: 5000 dólares como pago único.
La gran mayoría de viviendas de la MIRR eran posesionarios, razón por el cual las márgenes se declararon en guerra y movilización permanente contra los proceso de reubicación.

Plan Maestro del Proyecto Río Verde.
Fuente: AOZ Arquitecto y Urbanista.

RENEGOCIACIÓN, VÍA PARQUE RÍMAC Y RÍO VERDE
Ante esta situación, la nueva gestión municipal llevó adelante un proceso de renegociación y el 20 de mayo de 2011, firmó con el concesionario un acta para introducir una adenda al contrato inicial. De esta manera, ambos acuerdan modificar la compensación de las viviendas en las márgenes, dando a los propietarios y poseedores el mismo tratamiento económico y legal. Los valores de los inmuebles afectados serán determinados mediante tasación oficial y no podrá ser inferior a 30 mil dólares. Se dispone tres millones de dólares a obras sociales para la margen izquierda y una contribución al FOMPRI de 9 millones 100 mil dólares. Se incorpora Río Verde como componente socio-ambiental gestionado por la Municipalidad y OAS se compromete a entregar un monto de 78 millones de dólares, mediante la creación de un fideicomiso con el propósito específico de realizar el proyecto. En contraparte, se amplía el tiempo de la concesión de 30 a 40 años y el 13 de febrero de 2012, se incorpora esta adenda al contrato, dando validez al proyecto Vía Parque Rímac.

¿QUÉ ES RÍO VERDE?
De acuerdo a su Plan Maestro3, “es un conjunto de proyectos estratégicos urbanos y arquitectónicos para impulsar una planificación ordenada, materializar la recuperación del río Rímac y sus márgenes, convirtiéndolo en un gran articulador metropolitano.” En tal sentido, “diseña, distribuye, comunica y, sobre todo, relaciona a todos sus componentes dentro de un concepto único y singular: recuperar y revitalizar las franjas ribereñas y nuevos espacios urbanos en las márgenes, además de poner en valor áreas urbanas deterioradas con valor histórico para la ciudad” (ídem).
Río Verde busca articular en un continuum, la alameda de la cultura (libreros de Amazonas) y el teleférico (que conecta Cerro San Cristóbal con el cercado), con un gran parque temático ubicado en Cantagallo (el corazón de dicho proyecto), integrado por un gran museo, un anfiteatro que podría albergar ocho mil personas y áreas culturales para hacer ferias, como del libro, mistura, ecológicas, etc. Plantea además recuperar terreno mediante la Alameda del Río de 2.5 km., construir cuatro puentes peatonales que ayudarían a la conexión entre el Cercado de Lima con los distritos del Rímac (Martinete y Maynas), San Juan de Lurigancho (Mariátegui) y San Martín de Porres (Quiroga). Pero también algo muy importante: lograr una reubicación justa a las poblaciones que ocupan actualmente Cantagallo, dándole una oportunidad a una vida mejor.

CANTAGALLO: LARGA HISTORIA DE OCUPACIÓN ALENTADA POR EL PROPIO ESTADO
Como claro ejemplo de cómo se manejaba el tema de Cantagallo, el EIA del proyecto Línea Amarilla, elaborado por la consultora Walsh Perú, mapeó la zona, pero no registró la presencia de población afectada por el proyecto. Pese a que en la fecha del levantamiento de información (2008- 2009), esta área estaba plenamente ocupada no solo por Shipibos-Konibos, sino por centenares de pobladores y pequeños comerciantes “reubicados” de distintas zonas del centro del Lima durante los años noventa y los primeros años del 20004 por los gobiernos de Fujimori y el segundo período de Luis Castañeda. Esta población se dedica a actividades de comercio ferretero, confeccionistas, y ocupan puestos de venta, talleres y viviendas taller; impactados por dos proyectos: Línea Amarilla mediante el avance del eje viario, y el Proyecto Río Verde.
En la búsqueda de llegar a acuerdos que permitan la liberación de las áreas que ocupan, la MML realizó procesos de diálogo con todas estas asociaciones, haciendo un registro de los pobladores, recogiendo sus propuestas y avanzando una definición preliminar de alternativas.

¿INDÍGENAS EN LIMA?
Para muchos, hablar de indígenas es hablar de nuestra Amazonía, porque “solo existen allí5”. Sin embargo, la gestión de Susana Villarán se encontró con una realidad objetiva e inocultable: en Cantagallo, más de mil doscientas personas entre hombres, mujeres y niños, no solo se reconocían como indígenas, sino que viven como tales6. Una visión facilista y burocrática los hubiese calificado como invasores que venían usurpando o lucrando un espacio público7 y se debería proceder a desalojarlos. Sin embargo, la Municipalidad actuó con un criterio democrático e inclusivo, el mismo que resulta no solo original, sino también innovador para una ciudad como la nuestra, la más indígena del Perú.
La Municipalidad de Lima optó por guiarse con base en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ratificado por el Estado peruano mediante la Resolución Legislativa 26253 y en observancia a la ley de la consulta previa para los pueblos indígenas, Nº 26253, promulgada por el gobierno de Ollanta Humala8. Se valoró en primer término, la existencia de una identidad indígena u originaria en el grupo colectivo Shipibo-Konibo, reconocida por ellos, tal como establece la Ley de la Consulta. Y a partir de ahí, el cumplimiento de los criterios objetivos que se establecen: descendencia directa de las poblaciones originarias del territorio nacional, estilos de vida y vínculos espirituales e históricos con el territorio que tradicionalmente usan u ocupan; instituciones sociales y costumbres propias y patrones culturales y modo de vida distintos a los de otros sectores de la población nacional.
En el caso de los shipibos, hablan cotidianamente su idioma ancestral (shipibo), además del castellano. Han organizado una escuela primaria bilingüe, que tiene reconocimiento oficial del MINEDU. Se sustentan con base en el trabajo de artesanía y arte shipibo, viven organizados en comunidad a través de tres organizaciones centrales -Avshil, Acushikolm y Ashirelv- y la asociación de mujeres y madres artesanas de Cantagallo. Ciertamente no tienen un vínculo o derecho histórico (o ancestral) al territorio, pero tienen una ocupación de más de diez años de manera pública, pacífica y continua9.
Todas estas características confieren a esta población una situación particular que la Municipalidad lo sintetizó como una Comunidad Indígena Urbana, poseedores de derechos y sujeto a un tratamiento especial, como indígenas y como ciudadanos. Esto nos llevó a actuar con ellos mediante procesos de diálogo, consulta y búsqueda de concertación, actuando bajo los principios de oportunidad, interculturalidad, buena fe, creando con ellos un clima de confianza y respeto mutuo, plazos razonables, ausencia de coacción o condicionamiento alguno e información oportuna.

Vista del Cerro San Cristóbal desde Cantagallo.
Foto: Paulo Afonso.

PRECONSULTA E INSTALACIÓN DEL GRUPO DE TRABAJO PARA EL DIÁLOGO
El 22 de julio de 2012, la Municipalidad de Lima desarrolló una preconsulta a la población Shipibo- Konibo, en la cual de manera directa, y con la participación de la inmensa mayoría de la Comunidad (97%), fue presentado el Proyecto Río Verde y se les pidió a que expresen su punto de vista y aspiraciones para liberar el área ocupada. Como resultado, mostraron su aceptación al Proyecto y
quedó establecido el compromiso de la MML de construir el Proyecto de Vivienda Shipibo-Konibo, entregándoles títulos de propiedad, la construcción de la Escuela Bilingüe, un Local Comunal multiusos y la formación de un Grupo de Trabajo que avance en el monitoreo de estos acuerdos.
En esa ruta, el 16 de mayo de 2013, y bajo el mandato de la Resolución de alcaldía Nº 124, se constituye un grupo de trabajo con funcionarios de la MML y dirigentes indígenas para avanzar en el proceso de reubicación. De este modo, y mediante actas de consenso, se realizó un proceso de empadronamiento, estableciendo 265, las familias beneficiarias. Se avanzó en el diseño del Proyecto y el 15 de setiembre de 2014, se hizo entrega del terreno ubicado en la Av. Malecón Checa S/N, Urb. Campoy, en San Juan de Lurigancho de 7141 m2, para la construcción del proyecto de vivienda. Todo este proceso ha sido convalidado por la Municipalidad de Lima mediante la Ordenanza Nº16, aprobada por la anterior gestión el 22 de diciembre de 2014, la misma que valora y ratifica la postura del gobierno municipal con la población indígena de Cantagallo.

VISIONES E INTERESES CONTRAPUESTOS DE CIUDAD
La suspensión de Río Verde y su reemplazo por nada, constituye un retroceso en el esfuerzo de construir una ciudad que apueste por un sistema ambiental y más áreas verdes10, de renovación y regeneración urbana y que priorice la recuperación de espacios y usos públicos, para desarrollar conectividad, integración, medio ambiente y sociedad. Es un canto apologético al fierro, al cemento y al automóvil como símbolos de progreso sobre el medio ambiente, la cultura, el ciclista y el peatón. Es el pasaporte seguro al deterioro.

El abandono del proyecto de reubicación de la comunidad Shipibo-Konibo nos plantea un tema de exclusión y violación de derechos reconocidos. La municipalidad, como expresión estatal, debe honrar su palabra y compromisos con la comunidad Shipibo-Konibo, porque ellos actuaron de buena fe y lo hicieron con la corporación municipal y no solo con su autoridad principal. Por tanto, las actas suscritas, las ordenanzas y resoluciones probadas, establecen los derechos de esta comunidad indígena de participar en el desarrollo de la ciudad, ser incluidos y tratados con respeto. Los pobladores de Cantagallo no pueden ser vistos como datos estadísticos, o como permanentes sospechosos de usufructuar el bien público. La continuidad de Río Verde debería ofrecerles una oportunidad de alcanzar una vida mejor, la misma que ciertamente en Cantagallo no podrán conseguir.

Niños Shipibo-Konibo entonando el himno nacional.

Jóven artista expresando y representando su cultura.

Taller de Kené dirigido al público en general.

Protesta de la Comunidad Indígena Urbana Shipibo-Konibo de Cantagallo frente a la Municipalidad de Lima.
Fotos: Alexis Huaccho.

La iniciativa público-privada (Vía Parque Rímac), siendo una alternativa válida para construir infraestructura y servicios viales, debe articular visiones y esfuerzos integrales de ciudad, apostando a modificar el contorno este del cercado de la ciudad, conectando físicamente (mediante vías y puentes), recuperando sus espacios físicos degradados (como la ribera del río Rímac), poniéndolos en valor y creando cultura, recreación, salud y crecimiento de su gente. Esta era la apuesta de Río Verde que hoy, la improvisación y la inquina, pretende liquidar.

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1 “El espacio de la ciudad que se genera en torno al río actual, cuando no son bolsones discontinuos de tierra sin uso específico y refugio de la marginalidad y el lumpen, está destinado a usos diversos (...) Hasta ahora, al rio ha ido a parar todo aquello que la ciudad no quiere, como si tratara de un patio trasero o una azotea de casa limeña.” Eduardo Di Tolla. El Gran Parque del Río Hablador.
2 La Autoridad Nacional del Agua (ANA) informó tener registradas a diez empresas que arrojan sus residuos industriales al río Huaycoloro y que se han identificado unos 700 puntos del río Rímac donde se arrojan residuos sólidos.

3 Concebido y desarrollado por el arquitecto urbanista Augusto Ortiz de Zevallos.
4 Cantagallo está ocupado en una convivencia compleja por la Asociación de Vivienda “El Olivar”, fundada en 1970, junto a la Asociación Centro Comercial Cantagallo (1997), el Frente Único de Defensa del Campo Ferial Las Malvinas, la Asociación Empresarial, APIACAR, la Asociación Civil Posesionarios de Vivienda Cantagallo, Microempresarios Horizonte 2005, y Santa Rosa, entre otros.
5 “Por ejemplo, Roque Benavides (dueño de Yanacocha), en el marco de una entrevista (durante el evento PeruMin 2013) se preguntó: "Pero: ¿Consulta previa a quién? ¿A qué tipo de comunidades? ¿A la gente no contactada? ¿Comunidades campesinas e indígenas? El Perú es muy diverso. En la sierra del Perú no existen comunidades indígenas. Lo que existen son comunidades campesinas. Son comunidades campesinas distintas que las comunidades ashaninkas de la selva", dijo el gerente general de Buenaventura” (La Mula.com).
6 Es conocido que la migración de la población Shipibo-Konibo a Lima y, particularmente, a Canta gallo, se inició el año 2000, procedente de los distritos de Masi sea, Uparía y Padre Abad de la provincia de Ucayali, en la Región del mismo nombre.
7 Debemos recordar que Cantagallo era propiedad a la ENACE (Empresa Nacional de Edificaciones) en proceso de liquidación y, por una gestión de su Gerencia de Inversión Privada, la Superintendencia de Bienes Nacionales (SBN) transfirió los más de 50000 metros cuadrados a la MML, con el expreso fin de dedicarlo al Proyecto Vía Parque Rímac y Río Verde.
8 Ley que en su artículo 2, nos habla del derecho de los pueblos indígenas u originarios a ser consultados de forma previa sobre las medidas legislativas o administrativas que afecten directamente sus derechos colectivos, sobre su existencia física, identidad cultural, calidad de vida o desarrollo. También corresponde efectuar la consulta respecto a los planes, programas y proyectos de desarrollo nacional y regional que afecten directamente estos derechos.
9 En julio de 2007, la Municipalidad distrital del Rímac les otorgó un certificado de posesión, iniciando el pago de los arbitrios municipales respectivos.
10 En Lima según estudio de SERPAR realizado el 2011, hay 1.45 m2 de áreas verdes por habitante, mientras que la recomendación de la OMS es de 10 y 15 m2.

Publicado en ARKINKA 235 Junio de 2015
Ver Resumen de ARKINKA 235 https://issuu.com/revistaarkinka/docs/revista_arkinka_235


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Réquiem por las Unidades Vecinales de Lima | Sharif Kahatt

14 Septiembre 2015

Réquiem por las Unidades Vecinales de Lima
Por Sharif Kahatt*

“No hagas pequeños planes. No tienen la suficiente magia para hacer arder tu sangre y probablemente por eso no serán realizados. Haz grandes planes, apunta alto con esperanza y trabajo, recordando que un lógico y noble diagrama, una vez hecho, sobrevivirá, y perdurará un largo tiempo después que nos hayamos ido, y se convertirá en algo vivo, consolidándose cada vez con mayor contundencia” Daniel Burnham, Chicago, 1909.

Unidad Vecinal Mirones, Cercado de Lima, 1967. Servicio Aerofotográfico Nacional.

Hoy en día, los conjuntos de vivienda son desarrollados por la inversión privada y auspiciados por el Estado a través de sus programas de crédito preferencial MiVivienda, que si bien reducen la extensa brecha entre la demanda de vivienda popular y su oferta, no construyen ciudad. La gran mayoría de conjuntos de vivienda están construyendo agrupamientos aislados donde buscan “resguardarse” de la urbanidad, y en donde el intercambio social se da en pequeños espacios colectivos tras muros y rejas controladas por vigilantes de seguridad.

La normativa vigente considera aceptable que conjuntos de cientos de familias se desarrollen en áreas cercadas y aisladas del resto de la sociedad. Igualmente, se permite que proyectos de alta densidad se construyan con pocas áreas verdes, calles muy estrechas y mínimos servicios sociales y/o educacionales. Los espacios sociales fundamentales para construir sentido de comunidad, se evaden en proyectos que están perfectamente dentro de la normatividad y en el correcto proceso de urbanización que la ciudad promueve. Pareciera entonces, que entre las normas vigentes del reglamento de edificación, hubiera un objetivo oculto de disolver la urbanidad y la sociedad, y de construir habitaciones sin construir ciudad.

Resulta lamentable haber llegado a los actuales procesos de urbanización auspiciados por el Estado, en una ciudad que alberga en su tejido urbano las ideas de vivienda y formas de urbanización más importantes del siglo XX.

Unidad Vecinal del Rímac.

A pesar de ser poco difundidas en las universidades hoy en día, muchos de los conjuntos y barrios de Lima son producto de la búsqueda de ideales de urbanidad y construcción de una comunidad. En particular, en la segunda mitad del siglo XX, se han producido obras y proyectos de unidades vecinales destacadas, donde se articulan correctamente formas urbanas de vivienda colectiva, espacios públicos, ciudad y territorio.

Desde la aparición de los primeros síntomas de la transformación de Lima a una metrópolis durante la primera mitad del siglo XX como la congestión vehicular, altos índices de densidad habitacional, hacinamiento, falta de servicios básicos en el centro de la ciudad, barrios -dormitorio y suburbios-, los planes de desarrollo urbano y programas de vivienda han buscado el equilibrio social a través de nuevos modelos de urbanización entre los cuales destacan ampliamente las unidades Vecinales de Lima.

En ellas, es crucial entender que las ideas que sustentaron conjuntos como la UV3, Mirones, Palomino y Próceres, entre otros, se centran en encontrar las mejores relaciones entre el espacio público y la vivienda colectiva en una ciudad moderna e igualmente están relacionadas a la creación de las nociones de privacidad y colectividad, elementos claves en cualquier sociedad moderna.

Conjunto Habitacional Palomino, Cercado de Lima, 1976. Servicio Aerofotográfico Nacional.

Las unidades vecinales de Lima y del resto del Perú, al igual que Pedregulho en Río de Janeiro, Presidente Alemán en Ciudad de México y muchos otros conjuntos de vivienda de esta época, fueron proyectadas bajo los ideales de igualdad e integración social, democracia, libertad y vida en comunidad. Por ello, estos proyectos de vivienda intentaron conjugar la vida privada de las familias -al interior de las viviendas- con el espacio urbano -el exterior compartido por la sociedad- y con ello aspirar a lograr la integración social.

En ese sentido, las unidades vecinales de Lima fueron respuestas particulares en tiempo y espacio a la búsqueda del bienestar del sujeto moderno y la voluntad de hacer ciudad dentro del contexto de crecimiento y desborde urbano de Lima. Desgraciadamente, hoy la sociedad en general, y su clase política en particular, han dejado de buscar el desarrollo y la integración ciudadana, y han apostado por la búsqueda del éxito comercial y el desarrollo de la individualidad. Igualmente, el sentido de exclusividad y confort, asociados al bienestar económico, han deformado el sentido de comunidad en la vivienda colectiva y su pertenencia a la ciudad y la sociedad. La arquitectura transforma el presente y le da forma a la ciudad y al territorio. La responsabilidad por la ciudad que estamos construyendo es algo que todos los arquitectos debemos afrontar.

Conjunto Habitacional Santa Cruz. Servicio Aerofotográfico Nacional.

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*Sharif Kahatt es arquitecto y urbanista por la Universidad Ricardo Palma, Universidad Politécnica de Barcelona (ETSAB) y la Universidad de Harvard (GSD). Ha trabajado en proyectos de arquitectura y urbanismo, y dado clases y conferencias en Perú, Estados Unidos, España, Alemania, y México entre otros países. Desde el 2010 es profesor de Arquitectura en la Pontificia Universidad Católica del Perú y dirige junto a Marta Morelli K+M Arquitectura y Urbanismo.

Publicado en ARKINKA 216 Noviembre de 2013
Ver Resumen de ARKINKA 216 http://issuu.com/revistaarkinka/docs/revista_arkinka_216


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Paradigmas coincidentes | Humberto Viccina / Jorge Losada

14 Septiembre 2015

Paradigmas coincidentes
Tres bienales temáticas del 2014
Por Humberto Viccina / Jorge Losada*

Las bienales de arquitectura dejan una muestra del estado de la profesión del arquitecto a nivel local o internacional y aquellas que trascienden las fronteras nacionales brindan esa muestra de manera aún más interesante, pues nos permiten comparar la calidad de la arquitectura que se produce en contextos diferentes. Este año, en Latinoamérica, hemos tenido varias bienales, pero nos centraremos en tres: la Bienal Iberoamericana de Arquitectura, celebrada en Rosario; la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito y la Bienal de Arquitectura Peruana, realizada en Huancayo.

 Casa M, Rosario. Estudio Aire. Obra premiada en la IX Bienal Iberoamericana de Rosario.

Colegio Santa Elena de Piedritas, Talara. Elizabeth Añanos y Carlos Restrepo.
Obra premiada en la IX Bienal Iberoamericana de Rosario.

Como apreciación general, creemos que es importante comentar el espíritu que detectamos en los lemas de cada organización. Se percibe una preocupación por la geografía, el territorio y la ciudad que está hoy muy presente en el discurso del mundo de la arquitectura, destacando a las formas interdisciplinares y participativas en que la arquitectura responde a esos desafíos. Si en la arquitectura existe una idea, un proceso y un producto final, hoy en día se está dando más importancia al segundo elemento en relación al diálogo con otros profesionales, a la participación (y uso) social o público del espacio y a la autosostenibilidad, palabra omnipresente en todo discurso, incluso político, que se usa con frecuencia en la explicación de muchos proyectos de arquitectura como si fuera una novedad en la profesión. Sin embargo, en las obras que se presentan en una conferencia como en las que se premian en las bienales se nos debe permitir aprender del ejemplo de edificios e intervenciones que están conceptualizados con inteligencia y que están pensados de manera coherente hasta en su mínimo detalle constructivo, sin importar que esas obras sean de uso público o privado, o que hayan contado con un pequeño o gran presupuesto. En realidad, los arquitectos sabemos que la participación de profesionales de otras disciplinas y de los mismos usuarios finales en el diseño es importante, pero es el arquitecto quien debe tomar el oficio de gestor y organizador en el proceso para poner finalmente sus capacidades al servicio de un diseño y una construcción de primer nivel.

En la Bienal Iberoamericana de Rosario aplaudimos algunas conferencias que los arquitectos premiados o invitados prepararon con mucho esmero. Algunos de ellos nos hablaban de toda su trayectoria y otros, del carácter social o público de uno de sus proyectos premiados –a veces con demasiado énfasis en el diseño participativo y la función social del proyecto-. Sin embargo, en el conjunto de obras premiadas, podemos ir desde la conceptual Casa M en Rosario del Estudio Aire hasta el Colegio Santa Elena de Piedritas en un  caserío cercano a Talara; es decir, se perciben grandes variables y contrastes. En la primera obra, de gran calidad, si el jurado “premió la arquitectura que mejora la vida colectiva” –como se dice al presentar el panorama de obras-, no es fácil descubrir en qué medida este proyecto logra ese objetivo. Por otro lado, el proyecto del Colegio de Añaños y Restrepo tiene una proyección social y aprovecha los recursos y materiales disponibles para un uso público, pero también posee unos detalles constructivos y acabados que surgen de un trabajo de diseño concienzudo y genuino, pensado también en función del carácter desértico del lugar y su correspondiente clima cálido. Son dos proyectos muy diferentes- un par de ejemplos entre muchos-, pero muy buenos a la vez. Como resultado, fueron premiados por su calidad arquitectónica y lo merecían.

Escuela de Chuquibambilla,Satipo. AMA y Bosch Arquitectos.
Segundo premio internacional Hábitat social y desarrollo en la Bienal de Arquitectura de Quito 2014.

Volviendo a las teorías, criticamos sin embargo el discurso político y social que pretende infiltrase como justificación de un buen diseño arquitectónico y que vemos presente, como hemos dicho, en los lemas o ejes temáticos de estas bienales, en sus conferencias y en las memorias de algunos proyectos. En la Bienal Panamericana de Quito hubo seis categorías y en las referidas al diseño, nos llama la atención la curiosa necesidad de explicar la decisión del jurado en términos como “una vivienda sencilla, alejada de los centros de poder…” con que se justifica el primer premio en Diseño Arquitectónico para la Casa Convento de Enrique Mora Alvarado. También es relevante la importancia que tiene el concurso “Hábitat social y desarrollo”, que la Bienal convocó con alcance mundial, donde se premió una Casa Albergue de Pablo Moreira en la Amazonía ecuatoriana y en segundo lugar a la Escuela de Chuquibambilla de Afonso, Maccaglia y el estudio Bosch, en la Amazonía peruana. Se trata de dos proyectos con un marcado servicio social, pero es cierto también que suponen un trabajo arquitectónico distinto –como la misma intervención de viviendas rurales de Jorge Luis Chávez en Perú, con mención honrosa- a los sofisticados edificios de vivienda en Brasil y Francia, que el jurado también distingue. Finalmente, la Bienal de Arquitectura Peruana tuvo un tema y un lema, también en una adaptación forzada a las tendencias discursivas de moda. El tema era “Arquitectura Sostenible en la Ciudad- Territorio” y el lema “La Arquitectura Peruana frente a los desafíos del cambio climático”, lo cual nos hace deducir la voluntad de valorar la respuesta al clima de la arquitectura en términos de utilización de sistemas pasivos. Siendo muy loable la intención, la premiación de la Bienal corrió por  otras sendas ya que de la última producción presentada solo se pudo destacar las significativas obras del estudio Barclay&Crousse y de David Mutal, quienes merecieron los hexágonos de oro y plata respectivamente. Se trata de dos proyectos de alta calidad pero cuyas significaciones y énfasis proyectuales no tienen que ver directamente con el tema planteado. En este sentido lo que podemos inicialmente preguntarnos es si hay que definir un tema y un lema de confrontación (el tema y el lema figuraban en las bases) o solamente este debe servir para un evento académico paralelo. Por otro lado, viendo el panorama de obras, vemos una gran distancia entre estos proyectos y los otros que reciben solo menciones, como para no dejar en blanco los casilleros en las otras categorías con premios desiertos.

 Lugar de la Memoria, Lima. Barclay&Crousse. Hexágono de Oro en la XVI Bienal de Arquitectura del Perú.
Hotel B, Lima. David Mutal. Hexágono de Plata en la XVI Bienal de Arquitectura del Perú.

El hecho de declarar desiertos varios premios (como el mismo hexágono de cobre) nos vuelve sobre la cruda realidad de una evidente falta de “masa crítica”; es decir, un consistente grupo de obras que juzgar, y en ese caso, muchos premios no podrían tener ningún merecedor. Ante esta situación, tal vez deberíamos preguntarnos sobre cómo organizar una Bienal Peruana; si esta debe tener un carácter internacional o si se debe dejar que libremente se presente cualquier proyecto nacional, sin tener que pagar una cuota de inscripción. Toda bienal es una oportunidad de dar a conocer el “estado de la cuestión” de la arquitectura y con una organización como la que hemos visto (semejante a las anteriores) no es posible lograrlo, y se trata de algo necesario para promover la mejor arquitectura a través del ejemplo. Un aspecto final a considerar sería la subdivisión en categorías con premios escalonados. No puede ser que un buen proyecto en relación al patrimonio esté condenado a ganar como máximo un Hexágono de Plata o un proyecto de Diseño Urbano –no de “planeamiento urbano y urbanismo”-, a ganar como máximo un Hexágono de Cobre; mientras que los investigadores no lo pueden ganar nunca, para no hablar de quienes presentan un proyecto no construido o un proyecto estudiantil (categorías a nuestro juicio fuera de lugar junto con la de ¿“Innovación arquitectónica”?). En ese sentido, sería suficiente que existan solo cuatro categorías y que entre quienes ganen en ellas se escoja un premio mayor -El Hexágono de Oro- que como fue desde el principio, representaría el premio nacional de arquitectura que en Perú no tenemos; premiaríamos así lo realmente mejor de la arquitectura para impulsar hacia arriba la mediocridad en la que se encuentra hoy la producción arquitectónica peruana, tanto de uso público como privado.

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*Humberto Viccina es arquitecto y profesor del Programa académico de Arquitectura de la Universidad de Piura. Ha realizado una maestría en Arquitectura-Historia, Teoría y Crítica en la Universidad Nacional de Ingeniería de Lima. Es autor de diversos artículos y prepara actualmente un trabajo sobre la situación de la arquitectura contemporánea en Latinoamérica.

Jorge Losada es Doctor Arquitecto por la Universidad de Navarra (España) con especialización en Paisaje y Medio Ambiente. Ha impartido clases en la Universidad de Navarra y actualmente es profesor de Proyectos de la Universidad de Piura. Ha escrito una tesis doctoral sobre proyectos de espacios comerciales y ha escrito diversos artículos. Ha realizado estancias de investigación en la Columbia University (Nueva York), en el Getty Research Institute (Los Angeles), en el Politécnico de Milano (Italia) y en la Helsinki University of Technology (Finlandia).

Publicado en ARKINKA 230 Enero de 2015
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